Comunidades educativas de San Felipe comparten sus experiencias en Encuentro del Programa A Convivir Se Aprende

Comunidades educativas de San Felipe comparten sus experiencias en Encuentro del Programa A Convivir Se Aprende

San Felipe, Octubre 2025.- Representantes de establecimientos educacionales de la provincia de San Felipe participaron en el Encuentro de Buenas Prácticas en Convivencia Educativa, una instancia que marcó el cierre de la Red Comunal de Convivencia de San Felipe, desarrollada en el marco del programa A Convivir Se Aprende, parte del Plan de Reactivación Educativa del Ministerio de Educación, ejecutado en la Región de Valparaíso por la Pontificia Universidad Católica de Valparaíso, a través de su Centro de Investigación para la Educación Inclusiva y el Programa de Apoyo a la Convivencia Escolar (PACES).

El encuentro, realizado en el Teatro Municipal de San Felipe, reunió principalmente a directores, jefes de UTP y encargados de convivencia escolar de establecimientos de la provincia, quienes participaron en una jornada de diálogo, reflexión y presentación de experiencias desarrolladas durante los dos años de implementación del programa.

“Realmente queremos resaltar esta actividad donde hemos conocido distintas experiencias de colegio, de establecimientos educacionales de la comuna de San Felipe en materia de convivencia escolar. Hemos apreciado como la creatividad de los equipos docentes y también toda la comunidad escolar han generado iniciativas innovadoras para los estudiantes y así abordar de forma íntegra la convivencia escolar”, destacó Daniel Muñoz Pereira, Delegado Presidencial Provincial de San Felipe.

Además, en la jornada contó con una mesa de reflexión sobre sostenibilidad y proyecciones de la Red de Convivencia, con la participación de Yasna Flos, subdirectora de la Unidad de Apoyo Técnico Pedagógico del SLEP Aconcagua, Daniel Vidal, coordinador de Convivencia Educativa del DAEM San Felipe y Paola Pino, encargada de Convivencia Escolar del Liceo Particular Mixto de San Felipe.

Dos años de trabajo colaborativo

Durante 2024 y 2025, la Red A Convivir Se Aprende San Felipe es un espacio de formación y colaboración entre equipos de convivencia, generando instancias de intercambio de experiencias, construcción conjunta de estrategias y fortalecimiento de habilidades para la gestión de la convivencia escolar.

Florencia Almazán, psicóloga educacional de PACES PUCV y coordinadora de ACSA en San Felipe explicó que este encuentro correspondió a la séptima sesión de la red comunal y permitió a las escuelas participantes presentar las acciones que han construido colectivamente a partir de los aprendizajes y desafíos compartidos en el marco del programa. “Es un hito importante porque nos permite pensar en cómo este trabajo lo vamos a sostener el próximo año, cuando la comuna ya no se encuentre dentro del Programa Convivirse Aprende y eso es clave para que puedan seguir mejorando en las prácticas de convivencia escolar que ya han iniciado durante este periodo”.

Escuelas que aprenden y comparten

Entre las experiencias presentadas destacó la del Colegio Buen Pastor de San Felipe, que compartió los avances alcanzados en su gestión de la convivencia escolar, fruto del trabajo articulado con la red comunal.

Una red que proyecta sostenibilidad

Durante el diálogo entre representantes del SLEP Aconcagua, del DAEM de San Felipe y de las propias comunidades educativas. se destacó la importancia de mantener la colaboración interinstitucional y de continuar fortaleciendo las capacidades locales para una gestión de la convivencia educativa más inclusiva, democrática y sostenible en el tiempo.

El Programa A Convivir Se Aprende se ha implementado durante 2024 y 2025 en la comuna de San Felipe, a través de tres componentes: acompañamiento focalizado a escuelas, redes comunales de convivencia educativa y encuentros regionales de formación, integrando el trabajo de establecimientos públicos y particulares subvencionados.

Columna de Opinión: Colaborar para transformar: Desafíos Actuales de la Psicología Educacional [por Florencia Almazán]

Columna de Opinión: Colaborar para transformar: Desafíos Actuales de la Psicología Educacional [por Florencia Almazán]

Aunque existen antecedentes históricos, en Chile la relación entre pedagogía y psicología se formaliza normativamente con la Ley 20.248 de Subvención Escolar Preferencial (SEP) en el año 2008 y el Decreto 170 que implementó el Programa de Integración Escolar (PIE) en 2010. Respecto a esta relación, la investigación muestra una preocupante tendencia a trasladar el modelo clínico al contexto escolar (López et. al 2011), reproduciendo la psicologización e individualización de los fenómenos educativos sin considerar factores culturales, sociales y escolares que son necesarios para comprender y abordar lo que ocurre en la escuela. 

En un contexto marcado por episodios de violencia escolar y problemáticas de salud mental, el rol de psicólogas y psicólogos plantea un desafío ético y político. No se trata solo de acompañar trayectorias individuales, sino de comprometerse activamente con la construcción de comunidades educativas respetuosas, democráticas e inclusivas. La violencia social que atraviesa los vínculos escolares exige repensar el quehacer profesional desde una mirada colectiva y transformadora, en la que la psicología educacional contribuya a una cultura de paz mediante experiencias compartidas de aprendizaje y bienestar.

En el marco del Programa A Convivir se Aprende (ACSA) del Ministerio de Educación, implementado en la región por el Centro de Investigación para la Educación Inclusiva y el Programa de Apoyo a la Convivencia Escolar de la Pontificia Universidad Católica de Valparaíso, hemos conocido a profesionales de la psicología educacional que, desde un enfoque promocional, colaboran con docentes e impulsan prácticas centradas en la formación integral de estudiantes. En estos acompañamientos se han implementado consejos pedagógicos de convivencia escolar, espacios que articulan el trabajo entre equipos psicosociales y docentes, no centrados en los casos individuales, sino en objetivos curriculares. Estas experiencias muestran que se puede avanzar hacia escuelas que aborden pedagógicamente la convivencia, pese a que enfrenten obstáculos estructurales como la falta de tiempo para sostener estos procesos.

En este horizonte, la psicología educacional cumple un rol clave para que los espacios educativos sean lugares de bienestar, donde se aprenda a convivir. Si bien avanzar hacia un enfoque menos clínico e individualizante representa un desafío para las y los profesionales de la psicología, una vez superado, surge otra barrera igual o más compleja: la persistencia de estas lógicas en el resto de los actores escolares, desde equipos directivos y docentes hasta familias y asistentes de la educación. ¿Cómo impulsar una transformación genuina si estas miradas son aún demandadas y reproducidas por quienes también aspiran a ser agentes de cambio? El desafío, entonces, no es solo profesional, sino colectivo.